La reputacion de los desguaces

La apreciación que se tenga sobre un sector de la economía puede ser muy variable, porque siempre habrán los muy buenos, los regulares y los muy malos, me atrevería a asegurar que esto ocurre en todas las actividades de la vida, como en universidades, iglesias, incluso en la institución base de toda sociedad, la familia.

Así que generalizar puede ser algo complejo, además esto estará viciado por la perspectiva de quien opina, por lo tanto, es mejor irse a los hechos que resultan ser más objetivos para evaluar aspectos de reputación.

En el caso de los desguaces podemos citar lo siguiente a su favor:

  • Se rigen por regulaciones estipuladas por la legislación española, esto no ha representado un quebradero de cabeza, al menos para las empresas serias, más bien les ha dado formalidad, ya dejaron de ser negocios sin forma y hasta clandestinos, ahora son una figura comercial como cualquier otro establecimiento legal.
  • Los avances técnicos y tecnológicos son otros elementos a su favor, porque la adopción de maquinarias de vanguardia optimizan la labor que llevan a cabo, ahora el trabajo que requería un gran esfuerzo y tiempo se hace de una manera más sencilla, obteniendo mejores resultados, el mayor beneficiado con esto es el usuario final, que dispondrá de productos recuperados a la perfección.
  • La proliferación en todas partes del territorio nacional, solo lo bueno se replica y se mantiene, si no fueran una opción satisfactoria habrían desaparecido en el intento, tal vez los primeros se hubiesen beneficiado, pero cuando los negocios no cumplen con las expectativas de los clientes, estos suelen ser bastante severos, logrando que al cabo de cierto tiempo hasta desaparezcan. Evidentemente, esto no es lo que ha sucedido con los desguaces, todo lo contrario.
  • Precios sumamente atractivos, las personas saben que están pagando por una solución a un bajo coste, aun cuando los repuestos funcionan a la perfección para poder ser vendidos y que no les apliquen la garantía obligatoria que deben ofrecer con cada venta. Pero esa condición de “segunda mano” hace que deban vender a un precio muy inferior en comparación a los nuevos.

Así que la gente puede estar tranquila al momento de acudir a un desguace para comprar desde un faro hasta un motor segunda mano. Eso sí, siempre hay que verificar que se trate de un sitio confiable y realmente dedicados a este sector de la economía.